“Vine buscando un nuevo capítulo para mi vida y esta formación me ha dado la oportunidad”

Fundación Saltoki puso en marcha en mayo, de la mano de Cáritas, un proyecto de formación para el empleo centrado en personas en riesgo de exclusión social o laboral. El curso está dividido en varios módulos relacionados con el ámbito de las instalaciones para que los alumnos puedan elegir en qué áreas prefieren especializarse. Aunque algunos llegan sin conocimientos previos y otros aportan pequeñas experiencias acumuladas a lo largo de su trayectoria, todos comparten la misma ilusión: aprender un oficio que les abra las puertas del mercado laboral y les ayude a construir un proyecto de vida con más oportunidades y estabilidad.

En esa línea, Gilmar Filigrana (30), tuvo claro que quería inscribirse en los módulos de albañilería, pintura y electricidad. “El de albañilería me interesaba porque, desde que llegué a España hace 11 meses, he conseguido algún trabajo como peón y me he dado cuenta de que me faltaba formarme, nunca había trabajado de eso antes. En pintura sí tenía experiencia en mi país, Colombia, y quería especializarme. Además, creo que la electricidad es un complemento muy útil para el trabajo en la construcción. En las obras he visto a compañeros montando la parte eléctrica y me ha parecido interesante. Todo lo que pueda aprender me viene bien”, explica.

Gilmar (al fondo) durante una de las formaciones

Por su parte, Óscar Soler (32) ha cursado los módulos de albañilería y pintura con el objetivo de reinventarse profesionalmente. “Yo soy publicista, pero al llegar a España descubrí la alta demanda de mano de obra en el mundo de las instalaciones y decidí formarme para encontrar trabajo. Vine buscando un nuevo capítulo para mi vida, un crecimiento personal, y este curso me ha brindado esa oportunidad”, señala.

Ambos destacan el enfoque práctico de la formación, que complementaba las clases teóricas. En el caso de Gilmar, asegura haber aprendido a “levantar un muro de ladrillos con cemento, instalar pladur, hacer un replanteo y otras tareas que me van a ayudar a encontrar trabajo y a demostrar que tengo conocimientos de albañilería”. Un aprendizaje que resume con orgullo en una frase: “Ya soy un peón avanzado”.

Óscar añade que la formación también les ha permitido familiarizarse con los materiales y los procesos propios del oficio: “Aprender a identificar cada material, hacer bien las mezclas, conocer los pasos que hay que seguir en cada fase o incluso elaborar un presupuesto son cosas que nos dan la confianza que necesitamos para enfrentarnos al día a día. Aunque sea para poder pintarte tú mismo las paredes de tu casa”.

Óscar durante una de las formaciones

Los dos proceden de Colombia, por lo que el idioma no ha supuesto una barrera, “aunque sí hemos tenido que reaprender algunas palabras porque aquí se utilizan términos diferentes”, bromea Óscar. Sin embargo, destacan la diversidad de nacionalidades presentes en el curso y valoran especialmente la labor del docente: “El profesor ha conseguido integrar a todos gracias haciendo la formación muy visual. Busca imágenes, hace esquemas… todo lo posible para que le entendamos y aprendamos”, agradecen. En cada módulo conocen a gente diferente, pero en todos ellos coinciden “con gente comprometida con aprender, con ayudarse y con el objetivo común de labrarse un futuro”.

De cara a ese futuro, tanto Gilmar como Óscar confían en que esta formación les permita consolidar un oficio. “Esperamos que nos sirva para aprender bien una profesión y entrar al mercado de trabajo con unos conocimientos y experiencia que nos permitan mejorar nuestras condiciones”, concluyen.

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